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«CLÁUSULAS SUELO DE EMPRESARIOS» SEGÚN EL TRIBUNAL SUPREMO

En el fallo dictado por el Tribunal Supremo el 3 de junio – desestimando el recurso que una empresaria gallega interpuso contra una sentencia dictada por no anular las cláusulas suelo a los empresarios – considera que el hecho de que el préstamo hipotecario estuviera destinado a una actividad empresarial, impide que se pueda aplicar la normativa sobre protección de consumidores. El Supremo, no extiende a los empresarios la protección que brinda a los particulares ante cláusulas hipotecarias abusivas, remitiéndoles a la «legislación civil o mercantil general».

La Audiencia Provincial de A Coruña consideró que no se trataba de cuna cláusula ilegible, ambigua e incomprensible. Además, el TS determina que el control de transparencia únicamente es aplicable en contratos con consumidores y se tiene en cuenta que no se trataba de un préstamo concertado para la adquisición de bienes y productos de consumo para satisfacer una necesidad de la empresaria, sino que estaba dirigido a la explotación de una farmacia. Por ello, el fallo no realiza el control de transparencia en contratos en que el adherente no tiene la cualidad legal de consumidor.

En relación con los contratos entre profesionales, el Tribunal Supremo hace remisión a la exposición de motivos de la Ley sobre condiciones generales de la contratación en cuanto al régimen general del contrato por negociación, y hace especial mención a los arts. 1.258 CC y 57 CCom, sobre el efecto que los contratos tienen de obligar a todas las consecuencias que, según su naturaleza, sean conformes a la buena fe, principio general capaz de expulsar determinadas cláusulas que supongan un desequilibrio de la posición contractual del adherente. El TS destaca que: hubo negociaciones intensas entre las partes y ella tuvo perfecta conciencia de la existencia y funcionalidad de la cláusula.

 Borja Medín Suárez