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HERENCIA EN VIDA. LOS PACTOS SUCESORIOS

En el Derecho Civil de Galicia existen dos figuras, pactos sucesorios, que nos permiten dejar nuestra herencia, o parte de ella, en vida a nuestros descendientes, son actos “inter vivos”, pero cuyos efectos equivalen a un acto “mortis causa”; son el pacto de mejora y la apartación. Los pactos sucesorios están expresamente prohibidos en el Código Civil, pero los territorios con Derecho Civil Foral propio (Galicia, País Vasco, Navarra, Cataluña, Baleares y Aragón) sí están permitidos.

En el caso de la Ley 2/2006 de Derecho Civil de Galicia, vienen regulados en los artículos 209 y siguientes:

EL PACTO DE APARTACIÓN. El artículo 224 lo regula así: “Por la apartación quien tenga la condición de legitimario si se abriera la sucesión en el momento en que se formaliza el pacto queda excluido de modo irrevocable, por sí y su linaje, de la condición de heredero forzoso en la herencia del apartante, a cambio de los bienes concretos que le sean adjudicados”.  Consiste en que a cambio de la transmisión de presente de bienes concretos se excluye al apartado y su linaje de la condición de legitimario en la herencia del apartante y, si se pacta, también de su sucesión intestada.

Para el caso de que el apartado concurriera a la herencia con otros legitimarios, lo dado en apartación habrá de traerse a colación, salvo que exista una dispensa expresa del apartante en ese sentido.

La apartación sólo podrá formalizarse con personas que tendrían la condición de legitimarios si se abriera la sucesión en ese momento, es decir, hijos, pero también nietos si hubiese fallecido el padre al que representen. No son susceptibles de apartación, por lo tanto, los ascendientes, que en la actual regulación gallega no son legitimarios. Se puede otorgar también a favor del cónyuge.

EL PACTO DE MEJORA.  Este se define en la Ley gallega (artículo 214)  como “aquellos por los cuales se conviene a favor de los descendientes la sucesión en bienes concretos”; no supone tal exclusión, si bien la transmisión puede ser con reserva de ciertas facultades dispositivas e, incluso, de futuro, a cambio de la asunción por el mejorado de ciertas obligaciones.

El pacto de mejora, a diferencia del de apartación, se circunscribe expresamente a los descendientes del mejorante, hijos, nietos, bisnietos, sin necesidad de ser legitimarios. No se puede otorgar a favor del cónyuge ni de los padres.

El pacto de mejora podrá suponer la entrega o no de presente de los bienes a quienes les afecten, determinando en el primer caso la adquisición de la propiedad por parte del mejorado.

Además, en el pacto sucesorio de mejora podrán contemplarse los supuestos en que quedará sin efecto y determinarse el ámbito residual de las facultades dispositivas de los adjudicantes, por actos inter vivos, a título oneroso o gratuito. Además de por las causas que se convinieran, los pactos de mejora quedarán sin efecto si el mejorado incumpliera las obligaciones asumida, por premoriencia del mejorado, salvo pacto expreso de sustitución o que la mejora se realizara con entrega de bienes y por incurrir el mejorado en causa de desheredamiento o indignidad, por su conducta gravemente injuriosa o vejatoria y, si hubiera entrega de bienes, por ingratitud.

Ambos pactos sucesorios, de apartación y de mejora, exigen unos requisitos comunes que consisten en:

  • Ambos requieren, mayoría de edad, tanto en el apartante o mejorante como en el apartado o mejorado. Es exigida incluso al mejorado, en los pactos de mejora en los que no existe carga u obligación alguna, tal como ha determinado la STSJ de Galicia de 27 de noviembre de 2.012..
  • Plena capacidad de obrar de todas las partes del pacto sucesiorio.
  • Ha de materializarse a través de escritura pública y, en su caso, poder especial que contenga los elementos esenciales del negocio sucesorio
  • Pueden otorgar estos pactos sucesorios los españoles con vecindad civil gallega. Además, en lo tocante al derecho internacional, podrán beneficiarse de estos pactos tanto los extranjeros con residencia habitual en Galicia (art. 25-1), para lo cual es conveniente la acreditación y documentación de dichas circunstancias; como también pueden seguir haciéndolo los españoles con vecindad civil gallega pero residentes en el extranjero, si bien ahora en virtud de la professio iuris por la ley nacional (arts. 25-3 y 22).
  • No existe limitación alguna sobre la naturaleza de los bienes a transmitir. Por tanto, cualquier bien es transmisible. Los supuestos más frecuentes son los siguientes: pisos, casas, participaciones sociales, fincas y solares para que los hijos construyan sus propias viviendas, etc. Es posible incluso transmitir dinero como herencia en vida y, de hecho, cada vez son más los padres que quieren transmitir parte de sus ahorros a sus hijos para ayudarles a adquirir su primera vivienda habitual, acudiendo a la apartación o al pacto de mejora.

Los pactos sucesorios han supuesto una revolución total por sus ventajas fiscales, y el número de gallegos que ha recibido su “herencia en vida” ha aumentado considerablemente; es precisamente su favorable tratamiento fiscal como sucesión “mortis causa” lo que los hace muy atractivos y utilizados para las transmisiones de bienes intrafamiliares. También son muy utilizados, por ejemplo, para el supuesto de inmatriculación de fincas, ya que se trata de un negocio sencillo y barato que permite generar los títulos públicos necesarios para acreditar la traditio exigida en las primeras inscripciones en el Registro de la Propiedad.

Estas ventajas fiscales de los pactos sucesorios serán comentadas en otro artículo que se publicará en nuestro blog el próximo 21 de febrero.

Fdo.- Laura Gómez Tojeiro

Abogada

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